sábado, 1 de julio de 2017

JULIO

Julio César nació en el seno de una familia noble alrededor del año 100 a. C. Sus primeros años de vida estuvieron marcados por muchas desventuras en el amor y en el combate, aunque siempre fue conocido como un importante orador. Fue elegido primero como tribuno militar, luego como cuestor, edil curul, sumo pontífice y pretor. En el año 59 a. C. fue elegido cónsul en una contenciosa carrera. Después de cumplir ese mandato, pasó los siguientes nueve años en la Galia, conquistando la mayor parte de Europa central. Siguió cosechando victorias en Egipto y en otros muchos lugares.
En el año 46 a. C., César regresó a Roma y gobernó de una manera más autocrática. Trabajó con ahínco para llevar la paz y mejorar la clase media, pero sus métodos no gustaron a otros nobles. Pronto comenzó a acuñar moneda a su imagen y semejanza, y autorizó que las estatuas que lo representaban se adornaran como si fueran dioses. En febrero del año 44 a. C., César fue nombrado dictador perpetuo. El 15 de marzo, fue asesinado por sesenta conspiradores, entre ellos el famoso Marco Junio Bruto.
En la tradición grecorromana, los semidioses obtenían un rango entre mortales y dioses. Podían ser hijos de un dios y un mortal, o héroes que se convirtieron en divinos después de su muerte. Varias tradiciones consideran que los seres humanos de talento excepcional pueden llegar a ser siervos divinos de esa esfera de influencia, como es común en los santos católicos y también en los loas del Vudú.
Julio César dio su nombre al mes de julio, la cumbre del poder del verano. A día de hoy es venerado como un modelo de liderazgo y oratoria. Aunque la gente pueda discutir sobre sus hazañas militares o políticas, nadie cuestiona sus dotes oratorias. Éstas figuran entre sus competencias como semidios. Por tanto, puedes utilizarlo para centrarte en estas áreas.

¡Ave César! Hechizo para un discurso elocuente
Para este hechizo necesitas una imagen de Julio César (como la réplica de una moneda o una estatuilla) y un poco de aceite de laurel. Puedes llevarlo a cabo en cualquier momento a lo largo de este mes, aunque la mejor fecha es el día 12 de julio, su cumpleaños. Por la mañana, unge la imagen con unas gotas de aceite de laurel. Después, exclama:

Espíritu de Julio César,
el orador de Roma,
concédeme la oratoria persuasiva
tanto fuera de casa como en ella.

Medita sobre los logros de César y sus discursos. Deja la imagen donde pueda absorber la energía del sol de verano durante todo el día. Por la noche, repite el conjuro y unge la imagen de nuevo. Deja la imagen en tu altar o llévala contigo como un talismán siempre que necesites un discurso elocuente.

-Elizabeth Barrette

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